Mahón, 07 julio 2026
El castillo de San Felipe, diseñado por el ingeniero italiano Juan Bautista Calvi, se construyó, el siglo XVI, en la bocana del puerto de Maó para proteger Menorca de los ataques de la escuadra turca.
La fortaleza constaba de cuatro baluartes unidos por cuatro cortinas, rodeados por un estrecho y profundo foso excavado en la piedra. En el siglo XVII se amplió cubriendo las cortinas por revellines al otro lado del foso, y al conjunto se le rodeó de camino cubierto, estacada y glacis. En el siglo XVIII, durante el gobierno inglés de la Isla, los ingenieros británicos le dieron más profundidad y amplitud, construyendo alrededor del antiguo castillo español nuevas contraguardias, revellines y lunetas, con fosos que se enlazaban a distintos niveles, adquiriendo la configuración de una estrella de ocho puntas.
Junto al castillo creció el Arrabal, que fue empleado por las tropas francesas, del mariscal Duque de Richelieu en 1756, para aproximarse y tomarlo por asalto.
El 1782 Menorca es recuperada por España y el rey Carlos III ordena su demolición. Tras los cuatro años de la tercera dominación británica de Menorca, en 1802, por el tratado de Amiens, Menorca vuelve definitivamente a manos españolas. En 1805, el castillo de San Felipe se volvió a demoler por orden del Carlos IV, quedando solo las baterías para defender el puerto. Hoy se puede visitar una parte de la zona exterior así como las galerías subterráneas.
NOTA: Artículo publicado en la sección Memoria Popular del Diario Menorca el 05 de julio de 2026



